TU… un día, una calle, un coche, él, una idea, un escaparate, un árbol, un bostezo, una luz verde,
mi perra, una brisa, una voz, una moto, un ruido, una gota, humo, tierra, un chicle, otro coche, El Camino Que Nos Une, un disparate, una bici, otro árbol, ella, una luz roja, más ruido, otra idea, otro chicle, nubes, ellos, otra moto, una mirada, asfalto, una noche… YO
Veinticuatro gotas de agua que caen como diamantes de punta. El agua se suelta y se deja caer, abandona la nube y se cristaliza en artículo de lujo. Ésta instalación simboliza el valor de ese elemento, presenta al agua como riqueza que ha sido, sigue siendo y será aún más; como objeto de deseo que se admira y se necesita. El diamante, con su forma más característica, transparente y lleno de reflejos se asemeja a una gota de lluvia. Ambos son elementos que crea la naturaleza. En ésta obra las piezas se presentan en acetato plástico que contrasta, por ser un material pobre y artificial, con las gotas y los diamantes pero que, a su vez, sugiere su apariencia externa. Pero también esa particularidad de aspecto y composición que aporta el plástico con el desarrollo y construcción de cada pieza a modo de envase, recuerda la manera en que recogemos, guardamos y protegemos cada diamante, cada gota de lluvia que abandona el cielo y enriquece la tierra.